miércoles, 6 de agosto de 2008

la huida de serafin y sus alas

Emergemos inmaculados sobre este reino,
Vulnerables a los vestigios de un profundo ser.
Una lagrima, el rotundo sentimiento de mis penas,
Y tus ojos el paisaje más precioso y atónito de la vida.

Tu libertad, ambiciosa y solemne sabiduría.
Concíbeme en los brazos de tu santuario,
Retenme entre los anexos de tu sospecha,
Ambiciono divagar sobre mi refugio.

Posees el mal en tus manos,
Nuestra existencia de ti dependen,
La misericordiosa voz socorre los rezos:
Presérvame con tu brisa una vez más.

Please, escuchadme amante de bis amores
(Tanto del día como de la noche),
Considera tu mitológico ser
Que tú celestial figura en velo esta.

Fue grandioso haberte encontrado,
Dios sabe que es así.
Evita los desconsuelos y levita sobre la cúpula,
Protegelos de los desvelos perdidos.

¿Nos volveremos a topar?
Tal vez en tres o dos vidas,
Puesto que las horas son largas
Y este juego es efímero.

Mi último designio:
“No dejes que nadie te corte las alas”

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