miércoles, 6 de agosto de 2008

Guerreros traicioneros


Estrechas saetas sin lujos de amor
Buscando de blanco al receptor,
Navega en el cielo con destinos inciertos
Para aniquilar al anónimo portador.

Mentís, fijas la mirada y reís.
Vergonzosa, despiadada,
Vas a envenenar mis versos
Para embriagarme en tu vil rogar.

Habito extremo, corazón ciego,
Intranquilo me siento
Que a quema ropas sea tu próxima victima,
Envenenado con tu doloroso néctar.

“¡Quiero que me hechices al mejor corazón!”,
Le murmure a querubín al oído.
El, con falacia tan reluciente,
Se chungo ante mí con doña soledad presente.

Desde los albores que eres tan pecaminoso,
¿Hasta cuándo habras de sostenerme?
Discriminador, alma sin piedad.

No hay comentarios: